+32 Chistes de viejitos: Para reír y gozar

Chistes de viejitos

La vida designa tres etapas por las cuales los seres humanos, los animales y las plantas deben pasar, la juventud, la adultez y la vejez, las tres están íntimamente conectadas y cada una tiene  su propio encanto, en especial la vejez cuando empiezan lso chistes de viejitos.

Cuando se es joven la agilidad con que se realizan las actividades y se capta la información es sorprendente, pero con el pasar de los años esto desmejora y es cuando comienza la edad adulta en la que destaca la concentración para llevar con eficacia la rutina diaria, y por último tenemos la vejez que carece de concentración y audacia pero le sobra ocurrencia.

Conforme aumentamos de edad las limitaciones físicas y mentales para realizar las acciones también lo hace, pero en el humor esta la magia y podernos divertir con estos pequeños detalles es ideal para sobrellevar el peso de tantos años.

Los adultos mayores han vivido innumerables historias, de amor, odio, alegría y desaciertos, ¿quién mejor que ellos para divertirnos con sus ocurrencias?, sin duda son las mejores.

Estos chistes de viejitos son ideales para recitarlos en cualquier reunión, divertirán a todos los presentes, sobre todo a los adultos que recordaran aquellos momentos con sus abuelitos, esos seres enviados por el cielo para amarnos y consentirnos.

Chistes de viejitos para reír y gozar

Las ocurrencias de los adultos mayores es excepcional, quizás por tantas historias vividas o el amplio conocimiento estudiado a lo largo de su camino por el mundo, lo cierto es que todos nos hemos divertido alguna vez con los chistes de viejitos contado por ellos mismos.

Chistes de viejitos para reír con la edad

Estos chistes de viejitos están enfocados en la relación de parejas, una experiencia de años donde el matrimonio es el principal protagonista.

La pasión, la lujuria y el romance son los temas que inspiran de una forma muy graciosa  en estos chistes de viejitos causando gran empatía no sólo en el público adulto también en los jóvenes modernos que se divierten con las ocurrencias de los adultos mayores.

Una anciana le dice a otra:
– Con los años, mi marido se ha convertido en una fiera en la cama.
– ¿Te hace el amor como un salvaje?
– No, se mea en las sábanas para marcar su territorio.

Una mujer de 25 años le cuenta a una amiga sobre su matrimonio con un señor de 75 años.
Es tan caballero… me trae flores todos los días, me regala bombones, me lleva de paseo, fuimos de vacaciones a Hawai, me compra ropa todas las semanas, me lleva al cine, al teatro, de cenas a los mejores restaurantes, joyas.
– ¿Y en la cama? – pregunta la amiga.
– En la cama hacemos el tratamiento.
– ¿Qué tratamiento?
– Él trata y yo miento.

Una noche una pareja de mayorcitos estaba ya acostada en su cama.
El marido se estaba quedando dormido, pero su mujer se sentía romántica y quería conversar.
Le dijo: «Cuando me enamorabas, me agarrabas la mano…»
De mala gana, el marido se dio media vuelta, le agarró la mano por unos segundos y luego trató de dormirse otra vez.
En pocos momentos ella le dijo nuevamente: «Entonces me besabas…»
Algo molesto, se dio media vuelta otra vez y le dio un ligero beso en la mejilla y luego se acomodó para dormirse.
A los treinta segundos, ella le dijo: «Luego tú me mordías el cuello…»
Molesto, el marido tiró la ropa de cama y se levantó.»¿Adónde vas?», le preguntó ella.
– ¡¡¡A buscar los dientes…!!!


Estaba la pareja de esposos durmiendo y la esposa oye un ruido y dice:
– Viejo, levántate y asoma tu cara por la ventana para que crean que tenemos perro…
Y el viejo le contesta:
– Mejor asómate tú vieja, para que crean que la casa está embrujada.

-Abuelo, describa su vida sexual en dos palabras.
¿Mi qué?

Vieja, tengo prohibida la carne roja.
-¿Y eso? ¿Por la tensión alta?
-No, por la pensión baja.

El abuelo le comenta a su anciana esposa:
-Vieja, ¡cuando me afeito, me siento 20 años más joven!
A lo que la anciana responde:
-¡Aféitate de noche por favor!

Un viejo de 80 años se casa con una chica de 17 y se van los dos de viaje de novios. A la vuelta sus amigos le preguntan al novio.
– ¿Qué tal el viaje de novios?.
– Jo, genial, estuvimos en la playa, el sol,…
– Oye, ¿y qué tal con la chica?.
– Fabuloso, hicimos el amor casi todas las noches.
– ¿A tu edad?. ¡Eso es increíble!.
– No, mira, es que casi hicimos el amor el lunes, casi lo hicimos el martes,…

El cura habla a sus feligreses:
Si tienen fe se sanaran, si tienen fe se sanaran.
Ponga su mano sobre su parte afectada y el milagro ocurrirá.
Una pareja de viejitos esta oyendo el sermón.
El viejo, disimuladamente baja la mano y la pone sobre su pene.
La viejita lo ve y le dice:
Viejo, el dijo milagro, no resurrección

 

Cortos chistes de viejitos

Con una edad ya avanzada todas las acciones se convierten en un reto, ir al doctor, comer, ir al baño incluso dormir y justamente la experiencia con estos temas son los que desarrollan los mejores  chistes de viejitos, las bromas que hace las personas a las no tan jóvenes son las que inspiran este artículo de humor.

Chistes de viejitos para reír con la edad

En este espacio encontraras los chistes de viejitos cortos que describen de forma graciosa las experiencias de los adultos mayores en ciertas actividades y los comentarios ocurrente que estos hacen a preguntas sencillas pero que te harán reír a montones.

No olvides que los chistes de viejitos esta escritos para divertir con gracia y no para incomodar ni ofender a ningún abuelito, tómalos con humor y disfruta de esta recopilación de los mejores chistes de viejitos cortos.

 

– Doctor! vengo porque hace tiempo que me duele mucho esta pierna.
– Eso seguramente es de la edad.
– ¡Pues esta otra tiene la misma edad y no me duele!

Una forma de saber si estás viejo es que te caigas en la calle. Si la gente se muere de la risa, es porque estás todavía joven, pero si corren a auxiliarte asustados, ¡Es porque estás viejo!

Estos son dos ancianos hablando, y de repente uno le pregunta al otro:
– ¿Cuántos años tienes?
Y le contesta:
– Ochenta y pico
Entonces el otro le dice:
– Pues yo tengo ochenta y tres y no pico entre horas.

-¿En una escala del 1 al 10, ¿cuán anticuado es usted?
-IX

-¡La edad solo es una cifra niño!
-Señor, ¿Me presta el columpio?
-¡NO!

¡Oh abuelita! ¡has dicho mi nombre a la primera oportunidad y sin equivocarte! dime ¿qué quieres?
-¡De ti nada! ¡estaba llamando a tu primo!

Los hombres a cierta edad…

A los 15: ¡Me conseguí una novia muy bonita
A los 25: ¡Me conseguí una esposa muy linda!
A los 35: ¡Me conseguí un trabajo muy bueno!
A los 45: ¡Me conseguí una casa muy buena!
A los 55: ¡Me compré un perro muy fiel!
A los 65: ¡Me conseguí un remedio muy bueno!

-¡Si! ¡eso! ¡ahoguen a ése malvado!
-¡Abuelita por favor cállate que esto es un bautizo!

La viejita le dice al médico:
-Entonces, ¿Usted cree que a eso se deba mi falta de sueño?
-Si señora. ¡las galletas que se come antes de ir a la cama se bajan con leche no con Red Bull!

¡Qué aburridos son ahora los programas de la tele!.
– Abuelo, que no es la tele, ¡que estás mirando el microondas!.

 

Largos chistes de viejios

Dicen que los chistes de viejietos cortos son los mejores pero hay quienes difieren de esto y prefieren los más complejos y que expongan la mayor cantidad de detalles.

Chistes de viejitos para reír con la edad

Aquí tenemos chistes de viejitos para todos los gustos y en esta sección traemos algunas de las bromas largas que sin duda captaran a ese público distinguido con la perfecta combinación de complejidad y humor que tanto disfrutan.

Estos chistes de viejitos en particular tratan distintos temas humorísticos que involucran las experiencia reales e imaginarias de los ancianos creando un panorama graciosos e historias en las que la elocuencia y la creatividad juega un papel importante.

 

Casi al final del servicio dominical el sacerdote preguntó:
-¿Cuántos de ustedes han perdonado a sus enemigos?..
El 80 por ciento de la sala levantó la mano.
El sacerdote insistió con la pregunta..
Todos respondieron esta vez excepto una viejecita.
-Señora Josefa… ¿No está dispuesta a perdonar a sus enemigos?.
-Yo no tengo enemigos, respondió dulcemente.
-Sra. Josefa eso es muy raro ¿Cuántos años tiene usted?..
-99 respondió.
La congregación se levantó y la aplaudió.
-¿Puede pasar al frente y decirnos como llega a los 99 años sin tener enemigos?
La señora Josefa pasó al frente, se dirigió a la congregación y dijo:
-Porque ya se murieron todos esos degraciados…!!!.

Un jubilado comenta:
La gente que todavía trabaja me pregunta a menudo que qué hago diariamente, ahora que estoy retirado…
Pues bien, por ejemplo, el otro día fui al centro y entré en Correos a recoger un paquete que me había llegado, sin tardar en la gestión ni cinco minutos.
Cuando salí y llegué al coche que estaba en la puerta, un Policía Local estaba rellenando una multa por estacionamiento prohibido.
Rápidamente me acerqué a él y le dije:
– ¡Vaya hombre, no he tardado ni cinco minutos…! Dios le recompensaría si hiciera un pequeño gesto para con los jubilados…
Me ignoró olímpicamente y continuó llenando la infracción.
La verdad es que me pasé un poco y le dije que no tenía vergüenza. Me miró fríamente y empezó a llenar otra infracción alegando que, además, el vehículo no traía yo no sé qué calcomanía de la ITV. Entonces levanté la voz para decirle que me había percatado de que estaba tratando con un capullo, y que cómo le habían dejado entrar en la Policía…
Él acabó con la segunda infracción, la colocó debajo del limpiaparabrisas, y empezó con una tercera.
No me achiqué y estuve así durante unos 20 minutos llamándole de todo.
Él, a cada insulto, respondía con una nueva infracción. Con cada infracción que llenaba, se le dibujaba una sonrisa que reflejaba la satisfacción de la venganza…
Después de la enésima infracción… le dije:
– Lo siento. Lo tengo que dejar, porque… ¡Ahí viene mi autobús!
Y es que desde mi jubilación, ensayo cada día cómo divertirme un poco. Es importante hacer algo a mi edad, para no aburrirme.

Un tipo de 47 años muy preocupado por parecer joven decide hacerse un estiramiento de cara. Una vez hecha la cirugía, el tipo sale muy contento de la clínica con su cara nueva. Se detiene en un puesto de diarios compra uno y le pregunta al vendedor: «Dígame amigo, quisiera que me conteste una pregunta: ¿Cuántos años cree que tengo?»
El quiosquero le dice: «No sé… unos 32».
Contento de la vida, el tipo le dice: «En realidad tengo 47 años».
Luego este buen señor entra a un McDonalds, pide una hamburguesa y le pregunta lo mismo al cajero.
El cajero le dice: «Yo le calculo unos 29 años».
El hombre, cada vez más contento, le dice: «No, tengo 47».
Luego toma el autobús para volver a su casa, y se sienta al lado de una anciana.
Una vez más, el tipo hace la pregunta: «Discúlpeme, señora, ¿cuántos años piensa usted que tengo?»
La viejita lo miró pensativa con su cara llena de arrugas, y le contestó: «Mire, hijito, yo ya tengo 85 años y no veo bien. Sin embargo, cuando era joven yo tenía un método para adivinar la edad de los hombres; les metía la mano en los calzoncillos y les decía la edad correcta».
El hombre dudó un poco, pero viendo que no había nadie en el autobús pensó: «Bueno, probemos, total…», y acto seguido le dice a la viejita que comience con su tarea.La viejita le mete la mano y le manosea los testículos al tipo. Al cabo de diez minutos exactos, la señora dice: «Usted tiene 47 años».
El tipo, asombradísimo exclama: «Pero esto es increíble, ¿dígame… cómo lo hace?»
Y la anciana le contesta: «Je, je, je,… Es que yo estaba detrás suyo en la cola del McDonalds…».

Un señor de cierta edad va al medico y le dice:
– Doctor vengo a que me recete algo para poder hacer todos los días el amor, pero que no sea el viagra porque tengo problemas cardiovasculares.
Le dice el doctor:
– ¿Qué edad tiene?.
– 85 años.
– Pues entonces lo siento pero no hay nada.
– ¿Ah no?, pues yo tengo un amigo de mi misma edad y tampoco puede tomar el viagra y él dice que lo hace todos los días.
– Bueno, pues dígalo usted también.

Romance a la cuarta edad…
Dos personas mayores, él viudo y ella viuda, se conocían hacía varios años.
Una noche hubo una cena comunitaria en la Casa Club. Los dos sentados en la misma mesa, uno frente al otro.
Durante la comida él la miró y la miró admirado y finalmente juntó el coraje para preguntarle:
– «¿Quieres casarte conmigo? ‘
Después de unos segundos de «cuidadosa consideración», ella respondió:
– Sí. Sí, acepto! »
La comida terminó y, luego de algunos intercambios agradables de palabras, se fueron a sus respectivos hogares.

A la mañana siguiente, el despertó preocupado y dudoso de la respuesta. «¿Dijo sí «o dijo no'? No podía recordar. Lo intentó y lo intentó, pero simplemente no recordaba, no tenía ni siquiera una vaga idea; inquieto, fue al teléfono y llamó a su amiga.
En primer lugar, le explicó que su memoria no era tan buena como solía serlo. Luego le recordó la noche hermosa, que habían pasado y con un poco más de coraje, le preguntó:
– «Cuando te pregunté si querías casarte conmigo, dijiste, sí o no?'
Él quedo encantado al oírla decir:
– «Te dije que sí, que sí, acepto y lo dije con todo mi corazón.» «Y estoy muy feliz de que me llamaras, no podía recordar quién me lo había pedido.»

 

Comentarios hechos chistes de viejitos

Los adultos mayores tienen una facilidad para responder naturalmente con sus propios chistes de viejitos y este es el factor que despliega esta última sección del artículo dedicado al humor y la diversión en la vejez.

Estos comentarios reflejan experiencias reales que algunos adultos mayores pasan, y pensamiento que estos desarrollan convertidos en chistes de viejitos que encantaran a todos y que llenara de alegría cualquier reunión familiar.

Le dieron la visa a mi abuela y a ahora es bisabuela

Esa edad en la que meto barriga y sigo teniendo barriga.


Vejez: Esa edad en la que uno empieza a hablar con letra de médico

Vejez: Edad en la que dejamos de tener planes para tener recuerdos.
Esas historias tan románticas en las que muere una anciana y su marido lo hace tres días después.  Pero no muere de tristeza, ¡es porque él no saber cocinar!

Vejez: época donde el periódico se enfoca con los brazos

Llegar a la vejez es que te haga más daño la lactosa que el alcohol.

Vejez: Esa edad en que no sé si he perdido el perro o estoy paseando una correa.

Uno empieza oficialmente a envejecer desde el primer día en que piensa seriamente en la jubilación.

 

Las personas tenemos especial preocupación por la vejez, quizás por la dificultad que esto tiene en el mundo actual diseñado especialmente para individuos jóvenes, pero estos chistes de viejitos nos enseñan que tomarse esta etapa de la vida con humor es la mejor forma de sobrellevar el peso de los años.

El ser mayor no implica ser incapaz de hacer las cosas con propiedad, solo representan algunas limitaciones que le añaden complejidad al asunto y lo convierte en un verdadero reto, más con alegría y humor se puede lograr.

Por ello, selecciona la broma que más te haya gustado y compártela con tus amigos, familiares y parejas, dejan que ellos también se diviertan un rato con los más elocuentes chistes de viejitos.

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